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Dime que tacón usas… y te diré quién eres…

Son un objeto de deseo y de fetichismo incontenible, ellos simbolizan nuestra manera de “transitar por la vida” y hasta nuestros estados de ánimo, por lo que no hay como un buen par de zapatos para tener una interesante lectura de algunos rasgos que  configuran nuestra peculiar humanidad. Desde las sandalias de cuero crudo en Mesopotamia,  hasta las plataformas de seda de la China Imperial o las suelas rojas de unos  Christian Loboutin, cada calzado cuenta una historia personal e incluso son sinónimo de poder y de status social, si no, pregúntenle a Dorothy del ‘Mago de Oz’ o ‘Cenicienta’.

Los zapatos más que una prenda de vestir por los cuales muchas mujeres sentimos una profunda veneración, son un indicador  inconsciente de cómo interpretamos nuestra feminidad y nos vemos a nosotras mismas (les recomiendo que lean ‘Zapatos, objeto de culto, narcisismo y fetichismo en la sociedad’). Digamos que el color, el diseño o el desgaste  de un calzado dicen mucho de quien los lleva.

Algunas webs de moda hacen especial referencia al color de los zapatos para establecer un análisis general de la personalidad, yo soy de las que me inclino más por observar este complemento en su totalidad, haciendo especial hincapié en la altura de sus tacones.

Las que nos decretamos “amantes” de los zapatos nos gusta tener la mayor variedad  de pares posible, sin embargo hay ciertos tacones que predominan dentro de nuestro armario que nos dejan al descubierto sin proponérnoslo, aún cuando solemos  adquirirlos siguiendo los dictámenes de la moda.

Si lo que manda en tu guardarropa son unos tacones aguja o Stiletto en todas sus variables, estos hablan de que eres una mujer que estas conectadas con tu “yo femenino”. Quien suele llevarlos con frecuencia cuida mucho de su imagen y la forma de proyectarse ante los demás, por lo que estamos hablando de mujeres que están conscientes de su poder y encanto personal, por lo que les gusta sentirse guapas y muy sexys.

En cambio las mujeres que les gusta lucir zapatos ciertos dejos masculinos, por lo general al ras del suelo, como botas, botines, mocasines o “Dandies”, son chicas vanguardistas, emprendedoras y firmes que les gusta desenvolverse con soltura en un mundo de “hombres”.

Si lo que marca el paso son unas plataformas,- tan vistas en las últimas pasarelas-, se refiere a mujeres sofisticadas que les gusta “pisar fuerte”. La mayoría poseen un sentido de liderazgo y de  autocontrol absoluto o andan a la búsqueda de el. Un ejemplo de ello es Doña Letizia quien ha convertido este zapato no sólo en uno de los signos claves de su estilo personal sino en todo un fenómeno fashion mejor conocido como ‘letizios’.

Las que se decantan por un tacón de cuña o uno mediano-pequeño, son mujeres prácticas y decididas que apuestan por la comodidad sin sacrificar la feminidad. No suele complicarse la vida a la hora de vestirse por lo que la versatilidad es su principal estandarte de vida.  Algo similar ocurre con las “ballerina” adictas, pero con la peculiaridad que la portadora de este calzado suele ser una chica flexible que apuesta por la elegancia y la discreción sin perder el estilo.

Sin embargo si eres de aquellas que apilan zapatillas deportivas de todos los modelos, marcas y géneros dentro del clóset, esto indica que eres despreocupada y espontánea, que además de andar libremente a tu aire, le importa muy poco lo que piensen los demás.

Así que la próxima vez que tengas una crisis existencial, antes que salir corriendo al psicoanalista, échale primero un vistazo a tus pies para recordarte quién eres y si el ánimo no ayuda, no hay como unos buenos tacones para levantártelo.

¡Feliz semana!


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Legginmanía: de lo “it” a la abominación

Durante mi periplo en los espacios de la Cibeles Madrid Fashion Week me puse a observar a las personas allí pululaban. Era inevitable no percatarse de la vestimenta de la gente, debido a que en cada esquina del pabellón 14 de IFEMA se respiraba moda, y aunque he de confesar que vi muchos look interesantes y muy guapos, también me topé con más de una abominación, cuyo común denominador resultó ser una sola prenda: el leggin.

Leggin "Matrícula de Honor".

No soy enemiga de este atuendo tan frecuente en el guardarropa de otoño e invierno, de hecho creo que hay quienes,- como la chica de la foto de la izquierda-, saben lucirlo con mucha clase y estilo. Sin embargo vamos a sincerarnos, no le queda bien a todo el mundo, sobre todo a quienes presumimos de curvas (sí me incluyo en el club), y más aún si la formula a aplicar no es precisamente la que podría funcionar a la mayoría de las mortales: el del leggin convencional en tonos sólidos, que lucen muy cool con vestidos cortos suelos, camisas o jerséis largos.  Al contrario, la apuesta en los alrededores de la pasarela Cibeles se decantó por los leggins de llamativos colores y estampados, bien sea de algodón, encaje o de lycra ¡Vamos! Que ni sacados  del departamento de utilería del programa de fitness de Jane Fonda en los 80.

Tales visiones me generaron una especie de “caspa” visual que empeoraba a medida que veía a este “fetiche” de la moda en todas sus variables. Algunos terminaron siendo fallidos experimentos que terminaron en desastres como los que verán a continuación.

El “Tropi-leggin”:  El calentamiento global no sólo está causando estragos en el medio ambiente, sino también en la moda y para muestra un botón. Una cosa es promover el fashion sostenible y otra muy distinta recurrir a la ecología para cargarse un look entero.

El “Wild-leggin”: Insisto, no tengo nada en contra de los prints con motivos animales, aunque me meta mucho con ellos, es más tengo unos zapatos de leopardo que me encantan, pero de allí a llevar el estampado de este animal al leggin con el rosa “Barbie” como fondo, es demasiado. En vez de “andar”, ruge.

El “Choni-leggin”: No me termina de convencer el tándem de leggin- mini falda y leggin-short, aunque tal combinación se ha convertido en la tendencia urbana de esta temporada. Pero la suma de dos prendas tan difícilmente favorecedoras para el 65% de la población femenina a nivel mundial, sólo puede augurar una cosa: el desastre como este “bicolor” en amarillo y negro. Absolut “Choni”.

Lo peligroso de este atuendo es la delgada de la línea fronteriza que divide lo chic de lo vulgar. Si se lleva a conciencia de que sienta bien a nuestra figura, con las prendas y accesorios adecuados, la formula siempre será ganadora, de lo contrario es mejor alejarse de la “legginmanía”, riéndose de ella. Así que les dejo al ritmo de “Physical” de Olvia Newton John para ver si aún apuestan por la lycra o el “vinilo”. ¡Feliz fin de semana!

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