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Modelitos de “infarto” para San Valentín

No cabe duda que el famoso 14 de febrero, “Día de San Valentín” es una fecha que desata el marketing de la cursilería mundial, a la que a algunos les hace ilusión y a otros les produce alergia por no decir animadversión. Sin embargo esta pseudo celebración no  sólo va de ositos de peluches, rosas rojas, corazones, cupidos o risitas ridículas, el sexo juega un componente muy especial en este día y eso lo saben las tiendas de lencería y los Sex Shop (les recomiendo “La Juguetería”), que colocan los carteles de ofertas y promociones como si se tratara del inicio de las rebajas de enero.

Por lo que presumir de nuestros novios, amantes, “amigos con derecho” o de “peor es nada”, es una excelente excusa para “invertir” en lingerie, aunque a veces me preguntó para qué, ya que en realidad los hombres les importa muy poco si tienes una sexy tanga  de encaje y seda con print de leopardo o un infantil sujetador de algodón con la cara de Hello Kitty. Total, lo que le excita es vernos tal cual como Dios nos trajo al mundo, pero de todos modos nos divierte pensar en cómo “vestirnos” para que nos “desvistan”. Es por ello que les reto a preguntarse si este domingo 14 de febrero se animan y los animan a lucir alguno de estos “modelitos eróticos” que les presento a continuación.

El de “Porno-chacha”: Un babydoll que sigue la tendencia minimalista del “blanco y negro” de esta temporada, en donde la fregona y el plumero son los complementos ideales para este conjunto.

La “Pink Catwoman”:  Una buena amiga me dijo que este modelito  estilo manga japonesa, hubiese sido el “lingerie” perfecto para Gatúbela cuando se sentía “cachorrita” con Batman, y le tomo la palabra, porque debió ser un martirio para el excéntrico súper héroe despojarla de su ajustado uniforme de spandex con el cual cometía sus fechorías por Ciudad Gótica ¡Miauuuuu!  

El “Diábolo”: Insisto, ellos también tienen derecho a explorar su “sex-appeal” en San Valentín, por lo que esta tanga invita a sacar el “Diablo” que llevan dentro, aunque de visualizar semejante imagen, no sé si será mejor llamar a un cura para que haga un exorcismo. En ese caso, no se pierdan el modelito de tigre que le antecede para los más “salvajes”.

El “Dumbo”: Explota su lado tierno e infantil con esta “tanga-elefante” que no sé a ciencia cierta que tan cómoda resulta para que mueva la trompa. Lo único seguro es que esta prenda, más que poner a “volar” la imaginación la “estrellan”, sin ánimo de ofender a nadie.

Es indudable que para los gustos se hicieron los colores, y tanto en el sexo como en las relaciones de pareja esta es una tesis irrefutable. Por lo que les invito a los enamorados a pasársela bien y a los solteros  pasársela aún mejor con los amigos, así que a los solitarios les ¡Prohibido encerrarse!

Pero para los que tienen el corazón roto y no son muy dados al tequila y las rancheras, acá les paso el último grito de la moda para los despechados, el “Ex Lover Vodoo”, toda una terapia para descargar a punta de agujetazos la ira contenida. ¡Feliz fin de semana! Y a divertirse.

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¡Horror! El look “Caja fuerte”: sólo conoce la combinación quien lo luce

Este concepto es muy extendido en Venezuela y quizá en otros países de América Latina para referirse a aquellas personas que salen a la calle con un estilismo tan incoherente  en cuanto a colores, texturas o estampados, que no se sabe a ciencia cierta si se disponen a ir al trabajo o a una quincalla. Lo peor es que juran que se la están “robando el show” con un look ecléctico y vanguardista.

Confieso que no soy amiga de los convencionalismos y mucho menos de las reglas cuando se trata de moda. De hecho las tendencias que más han innovado e influenciado nuestra manera de vestir nacieron de la transgresión a la norma; sin embargo existe una gran diferencia entre desarrollar un estilo único que resulte un apéndice de nuestra personalidad y verse ridículo, algo que sucede con más frecuencia de lo que imaginamos  por tres sencillas razones:

  1. Porque somos víctimas de la moda y buscamos “mal” imitar los estilismos de iconos del fashion televisivo como “Sex in the City” o “Gossip Girl”,  al extremo de preguntarle al espejo, cuan madrastra de Blanca Nieves ,“espejito, espejito ¿quien es la más divina de la muerte del reino?”.
  2. Porque no sentimos “outsider” y la moda es una manera de reflejarlo; razón por la cual nos aferremos a una forma de vestir con la que nos auto convencemos que es la que más nos identifica, aún cuando a lado nuestro, Freddy Kruger llega a verse hasta más “chic” que nosotros.
  3. ¿Un espejo? ¿Con qué se come eso? Con tal de no salir en “pelotas” a la calle, todo bien.

La visión para concebir un estilismo particular y difícilmente imitable, si bien esta sujeta la habilidad de reconocerse y diferenciarse del resto, depende del sentido común y la honestidad que se tenga para saber cuándo una fórmula funciona y cuándo no. Patricia Fields, a quien considero una de las grandes “alquimistas” de la moda, parte de la premisa de que hay que experimentar y arriesgar, pero siendo siempre fiel a la esencia personal.

La responsable de la imagen del muy venerado personaje de Carrie Bradshaw y Cia., sostiene que a la hora de mezclar se debe tomar en cuenta dos elementos fundamentales: la armonía y la proporción. De lo contrario el resultado va a ser más semejante a una carpa de circo que a un look aproximadamente cool. Y que lo diga el gurú de los blogers de moda, Scoott Schuman, mejor conocido como “The Sartorialist”, cuya cámara ha captado los estilismos más interesantes y menos convencionales de las calles de Sao Paulo, Nueva York, Milán, Londres, París, Madrid o Barcelona. Aquí les dejo con algunos de sus tips para que tomen nota.


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¡Auxilio, hay monstruos en mi armario!

Más allá del imaginario popular, Pixar y de las fobias infantiles, los monstruos del closet existen y están allí, porque forman parte inherente de nuestro guardarropa. Sí señores, son aquellas prendas abominables, que por razones emocionales o por mera costumbre, nos empeñamos en conservar en las profundidades de nuestros armarios, como un testimonio nostálgico de nuestro propio mal gusto, o peor aún, de aquel que nos regaló semejante adefesio.

Pero también la colección de bichos raros que pueblan nuestra particular “jungla fashion” se compone de piezas con las que tenemos un profundo apego que, pese al paso de los años y al uso excesivo, nos vemos incapaces de tirar a la basura,  ya que somos víctimas de la psicótica sensación de que esa camisa o ese par zapatos que adoramos con locura,  nos dice con su voz dulzona y alienígena: “noooooo, no nos botes, te queremos”, en el preciso momento que nos disponemos  a emprender una expedición por nuestro armario para ordenarlo.

En el “safari” podemos llegar a encontramos con especímenes tan peligrosos para nuestra imagen, que nos hace preguntarnos el porqué fuimos capaces de salir a la calle con semejante “ejemplar”,  que ni el Museo Natural de Historia de Londres o el Smithsonian en Washington podrían llegar a “clasificar”.

En mi caso particular recuerdo haber lucido para la boda de una amiga en la playa un monstruo en seda rosa con un prominente estampado de flores en tonos chicle y fucsia, con el que, además de verme 7 kilos más gorda, me veía como “Tarta de fresa”,- “Fresita” para los que están al otro lado del charco-. Sólo me faltaba el gato o estar acompañada del “Panadero de Ciudad Pastel”, para terminar de completar el “cómic”. De acordarme me entran escalofríos.  Creo que la pobre “criatura” murió de inanición porque desde aquella vez no la he visto más, por la simple razón de que nunca fui a recogerla en la lavandería donde la dejé para que la acicalaran. Pobre…

Y no hablemos de los engendros que habitan el cajón de la ropa interior. Cuántas veces no nos topamos con estos “seres” deshilachados, curtidos, rotos y re-usados, que son tan nocivos para el autoestima y el allure sexual, que resulta un buen “pesticida” para neutralizar cualquier síntoma de sensualidad en tu vida.

Sin embargo, he de confesar que ha habido otra clase de bichos que si conservé con mucho cariño como si se tratase de piezas “vintage” y dignas de ser guardadas, a las que me aferraba como si fuera una réplica del bolso “Chanel 225”, hasta que descubrí la catarsis y el sentimiento liberador que se siente cuando se sanea el armario.

No se trata de la simple acción de darle más espacio a tu closet, sino de abrir tus propio  espacio interior para el cambio, que por lo general, comienzan por lo más fácil: la apariencia. Si se tiene el armario desbordado de monstruos viejos, desgastados o sin estrenar de los que no te quieres despegar, será muy difícil que cosas nuevas tengan cabida dentro de él.  Aunque no lo creas, darse a la tarea de limpiar y actualizar el guardarropa va más allá del acto banal de estar siempre a la moda. Es una terapia que nos recuerda la importancia de darle un cariñito a nuestra imagen, porque verse y sentirse  fabulosa(o) no tiene nada de malo, porque como diría Martín Llorens, un célebre estilista de Miami: “No hay excusa para no lucir bien”.

Guarda las prendas  clásicas e intemporales que valen la pena, y vístete de “safari” para cazar a los monstruos de tu armario. Unos bichos que ni la moda y mucho menos la ciencia, echarán de menos. Después de pasar el “susto”, no dudes darte un gusto con las chuches de este lugar dedicado a los “niños grandes”, así que haz click aquí para que te eches un  delicioso atracón de “gominolas de diseño”. ¡FELIZ FIN DE SEMANA!

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